El mencionado colegio había contratado una empresa de actividades extraescolares entre las que se ofertaba baloncesto y puesto que ya tenía algo de experiencia dirigiendo algún equipo, decidí ofrecerme. No me pusieron ningún inconveniente, me cité con el coordinador de la empresa en susodicho gimnasio para comenzar en ese momento las clases con los niñxs ( me gusta esta forma de Peter de referirse a ambos sexos, te copio). Aquí empieza el expediente X. Entro al gimnasio y no encuentro ningún balón, sólo colchonetas esparcidas a la buena de dios en el suelo y al coordinador que se dirige a mí con una sonrisa nerviosa y me dice: “No te lo había dicho…. este mes no puedes dar baloncesto porque el monitor de taekwondo se ha ido y los críos tienen que terminar la actividad este mes”. Yo le respondo: “No pasa nada, si no tenéis inconveniente me paso el mes que viene” a lo que él me responde “Podías dar la actividad tú” .
Para los que me conozcan y los que no, ya lo saben, no tengo NI PUTA IDEA de taekwondo y como es sensato le respondí que no sabía nada, que lo mío es el baloncesto. Pero parece que la colonia que llevaba ese día le moló o mi cabeza rapada le hizo pensar que era primo de los monjes shaolin y que por lo tanto tenía que saber de artes marciales, a lo que el colega me responde: “no pasa nada, improvisa lo que tu veas”. En ese momento se me secaron los ojos, mis zapatillas se fundieron en el plástico del gimnasio, Winnie de Poo se paseaba por mi mente y juro que cuando levante la vista éste personaje había desaparecido por la puerta de atrás. Esa misma tarde fui a la facultad de INEF, saque un libraco con movimientos de taekwondo y me dedique a imitar esos movimientos con mis pupilos ignorantes.

Aportación de DAVID
No hay comentarios:
Publicar un comentario